

La vitamina C, entre otras funciones, contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, a la formación normal del colágeno para el mantenimiento de vasos sanguíneos, cartílagos, piel, huesos y encías, colabora en la protección de las células frente al daño oxidativo, ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga y mejora la absorción del hierro.
Modo de empleo: 1 a 3 gramos diarios. Pequeñas ingestas varias veces al día (recién preparadas) son más beneficiosas que una única dosis diaria superior.
Más de 1.000 mg de vitamina C pueden causar leves trastornos estomacales en personas sensibles.