

Participa en la eliminación de peróxidos y radicales libres, tóxicos para las membranas de las células sanguíneas, hepáticas y de otros tejidos y protege de los efectos tóxicos de los metales como el Cadmio, el Mercurio, el Plomo y el Arsénico.
Destaca su protección antioxidante a nivel ocular y en la piel, ayudando a neutralizar los radicales libres producidos por los rayos UVA.
El Selenio es necesario para la correcta formación y movilidad de los espermatozoides, para el mantenimiento del sistema inmune, para la producción de las hormonas tiroideas, para la salud de cabello y uñas y puede contribuir a aliviar los sofocos y el malestar causados por la menopausia.