
Aceituna negra procedente de la región de Aragón, de tamaño medio y textura tierna, no cocida ni sometida a ningún proceso artificial de oxidación, consiguen su color negro por maduración en el árbol. Tienen sabor a auténtica aceituna negra natural, sin aliño, con un sabor ligeramente dulce, excelente, muy oleoso, con final suavemente picante.